El sistema endocannabinoide y la depresión o la ansiedad

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relación entre el sistema endocannabinoide y la depresión o la ansiedad

La creciente aceptación del uso de la cannabis con fines médicos y recreativos por parte de los consumidores de todo el mundo también ha suscitado el interés de la comunidad científica por su potencial terapéutico. Los efectos y beneficios del uso de la cannabis para el tratamiento del dolor físico son bien conocidos y su eficacia en el tratamiento de los trastornos mentales se estudia cada vez más, siendo la depresión y la ansiedad el centro de estos estudios. En todo el mundo, personas de diferentes edades, etnias y clases sociales se ven afectadas por la depresión. La gravedad de la depresión puede variar desde el aumento del aislamiento de un individuo hasta trastornos graves en la vida diaria de las personas. La enfermedad es difícil de diagnosticar porque los síntomas son difíciles de medir y hay muchos subtipos diferentes de trastornos. Las estadísticas muestran que las mujeres generalmente sufren de depresión dos veces más a menudo que los hombres, y que alrededor del 20% de la población mundial sufre de esta enfermedad en algún momento de su vida. La reaparición de la depresión después de la recuperación también puede ponerle en riesgo de desarrollar otras enfermedades cardíacas u otros trastornos psiquiátricos. A pesar de la amplia gravedad de estos trastornos, los antidepresivos se prescriben para tratar prácticamente todos los casos y tipos. Sin embargo, los antidepresivos no siempre son tratamientos eficaces, lo que subraya la necesidad de explorar tratamientos alternativos para estos trastornos. Tanto la ansiedad como la depresión se han asociado al aumento de la improductividad, el abuso de drogas e incluso a tasas de mortalidad más elevadas, a menudo influenciadas por la falta de tratamiento individual más allá de un médico de familia. La depresión tiene una herencia proyectada del sesenta por ciento, por lo que la genética probablemente juega un papel en el desarrollo de estas enfermedades. Dada la dificultad de controlar todos los factores de riesgo de la depresión, la mayoría de las investigaciones se han centrado en la comprensión de las vías biológicas que intervienen en los pacientes para su posible tratamiento. La teoría biológica predominante para la depresión y otros trastornos afectivos es la hipótesis de la monoamina. Las monoaminas, incluidas la serotonina y la dopamina, estimulan los receptores de la proteína G en las neuronas postsinápticas para que respondan a los neurotransmisores responsables de influir en la reactividad del cerebro. Desde el punto de vista farmacológico, se apoyó la hipótesis de la monoamina. En el tratamiento de la ansiedad, los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y los IRSN (inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina) son las clases de medicamentos que se administran con mayor frecuencia. La eficacia de las IRSN varía enormemente de un caso a otro, y el tratamiento con IRSN puede incluso exacerbar los síntomas fisiológicos. El sistema endocannabinoide ha demostrado que puede ser un nuevo objetivo para el desarrollo de una alternativa terapéutica muy necesaria. Para comprender mejor la novedad del uso de los endocannabinoides como antidepresivos, es importante distinguir entre los cannabinoides exógenos, los fitocannabinoides y los cannabinoides endógenos (endocannabinoides). Los cannabinoides exógenos se refieren a todos los compuestos cannabinoides que surgen fuera del cuerpo humano e incluyen los que se fabrican farmacéuticamente o se derivan de plantas (fitocannabinoides). Por el contrario, los endocannabinoides se refieren a los compuestos cannabinoides que se originan sólo en el cuerpo humano. Para saber exactamente qué relación existe entre el sistema endocannabinoide y la depresión y la ansiedad, necesitamos saber que el sistema endocannabinoide humano consiste en dos subtipos principales de receptores cannabinoides (CB1 y CB2). Los receptores CB1 son el subtipo más común y se centran en el sistema nervioso central, en particular el sistema límbico y las áreas del cerebro asociadas con las emociones. Los receptores CB2 se encuentran principalmente en los tejidos periféricos del sistema inmunológico, pero también se ha descubierto que se encuentran en el cerebelo y el hipocampo. Ambos subtipos de receptores pertenecen a la misma clase de receptores acoplados a la proteína G, que regulan la liberación de neurotransmisores al ser estimulados. La ubicación de estos subtipos de receptores y su mecanismo de acción, que implica la inhibición de los neurotransmisores, han llevado a especular sobre su posible participación en el tratamiento de la depresión. También ha habido pruebas biológicas más directas de que estos subtipos de receptores también pueden estar implicados en el desarrollo de la depresión. Los estudios han demostrado que los polimorfismos genéticos de los receptores CB1 y CB2 se han asociado con la depresión e incluso con la resistencia al tratamiento en algunos pacientes con depresión. Aunque el cannabis se limitaba principalmente a un contexto de recuperación debido al estigma existente, los estudios realizados en ratones de comportamiento mostraron que sus mecanismos de afrontamiento de la ansiedad y el estrés incluían la mejora de su sistema endocannabinoide. Estas pruebas biológicas de una alteración del sistema endocannabinoide en pacientes con depresión y las pruebas conductuales de que el sistema endocannabinoide está implicado en la extinción del estrés confirman la investigación sobre si los endocannabinoides y los ligandos de cannabinoides exógenos pueden actuar como antidepresivos eficaces. Dado que el estigma asociado al uso de la marihuana con fines médicos ha disminuido drásticamente en los últimos años, las investigaciones en todo el mundo se han centrado en el estudio del uso de endocannabinoides y de cannabinoides sintéticos exógenos para tratar afecciones que van desde enfermedades como el Alzheimer hasta el cáncer. Dado que se ha establecido que los subtipos de receptores CB1 y CB2 del sistema endocannabinoide desempeñan un papel en las áreas del sistema nervioso central asociadas con las emociones, muchos otros estudios de investigación se han centrado en la comprensión del papel de estos receptores en la reducción o el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Dado que la mayoría de los estudios de investigación se centran en la evaluación de los receptores sintéticos de CB1 para la actividad antidepresiva, los investigadores de la Universidad de Misisipí centraron su estudio de 2010 en dilucidar el papel de los fitocannabinoides como el delta-9-THC. Delta-8-THC, el cannabidiol (CBD), el cannabigerol (CBG), el cannabinol (CBN) y los cannabicromos (CBC), que son más comunes en los tipos de cannabis ingeridos por los consumidores recreativos. En este estudio se extrajeron estos fitocannabinoides de la cannabis sativa fuerte y se analizaron en combinación con la desipramina y el clorhidrato de fluoxetina para compararlos con los ATC y los ISRS. Además, una conclusión importante de este estudio es que el CDB, el componente no psicoactivo del cannabis, llega a la conclusión de que, a pesar de los grandes y muy significativos avances logrados en el último decenio en el ámbito de los receptores de cannabinoides y el tratamiento de la depresión o la ansiedad, todavía hay muchas incógnitas y lagunas científicas que podrían traducirse en tratamientos humanos viables en un futuro próximo. Tal vez antes de lo que pensamos, los pacientes con trastornos mentales graves que no responden a los antidepresivos clásicos podrían beneficiarse de la investigación sobre las posibles aplicaciones del sistema endocannabinoide.

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